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martes, 8 de abril de 2008

Queremos tanto a Scarlett

El truco es conocido: un grupo de editores se reúne en torno de una mesa y pregunta quién es la chica del momento. Comienza entonces una extraña danza de gustos personales durante las que ese grupo de expertos observa una sucesión de fotos con mirada de ontomólogo, en busca de los beneficios de caderas, culos y tetas, en primerísimo término, aunque luego, en segunda ronda, pueden asomar matices que le conceden al gran jurado un aspecto menos primario y más civilizado. Durante las últimas dos décadas, el reino de la belleza femenina (aunque la idea de belleza no siempre tienen grandes posibilidades de éxito frente al menos prestigioso pero contundente concepto de lo caliente) tuvo dos monarcas: Angelina Jolie y Scarlett Johansson, la primera la suma de todas las perfecciones del cuerpo, la última la mujer que amamos amar, para utilizar la expresión acuñada por GQ. Es inevitable: cada vez que aparece una nueva sesión de fotos de alguna de ellas, sentimos que en ese instante nos enamora, nos mira a los ojos, nos susurra en el oído, nos muerde en el cuello, nos acaricia los muslos, y así. Sucede que lo hacen con una legión de hombres -seductoras seriales, mujeres antropófagas-, pero cada uno de nosotros (hombres débiles, bah) cree que se trata de algo personal. La que acaba de reaparecer es Scarlett, musa inspiradora, que, además, canta. Y no entregándose a un repertorio plagado de hits, sino como lo que todos deseamos que sea: una chica cool capaz de tomar riesgos artísticos. Scarlett acaba de anunciar que editará un álbum con temas de Tom Waits. Lo único que conocíamos de ella en territorio musical era su versión de Summertime (espléndida entre las más de 2600 versiones del célebre tema de George Gershwin que es parte de Porgy & Bess), inlcuída en el álbum Unexpected Dreams: Songs From the Stars. Lo demás era esa imagen eterea en El hombre que nunca estuvo o en la primera secuencia de Match Point. Y ahora llega esto: un disco de raro lirismo, con David Bowie como invitado, que la pondrá una vez más en boca de todos.